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Solar

La financiación puede ser el obstáculo para el almacenamiento BESS


El almacenamiento con baterías industriales lleva años demostrando su viabilidad técnica. Sin embargo, muchos de los proyectos BESS dimensionados en España y Portugal siguen sin ejecutarse por una razón que no tiene que ver con la tecnología: la estructura financiera.

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La barrera de entrada puede ser financiera y no técnica

Cuando se habla de almacenamiento energético en el sector industrial, la conversación suele arrancar desde el prisma tecnológico. Y es comprensible: los sistemas BESS (Battery Energy Storage Systems) han alcanzado un grado de madurez que hace cinco años resultaba impensable. La caída de costes de las baterías de ion-litio, la proliferación de fabricantes con track record y la acumulación de proyectos en operación han despejado las dudas técnicas. El problema, hoy, no está en si el proyecto funciona. El problema puede estar en su financiación.

La inversión inicial en un proyecto de almacenamiento industrial es por definición elevada. A diferencia de una instalación fotovoltaica, donde el coste por unidad ha caído de forma sostenida durante la última década, el almacenamiento maneja órdenes de magnitud superiores. Un sistema BESS llave en mano se sitúa en un rango de precio/kW sensiblemente por encima del rango habitual en instalaciones fotovoltaicas. 

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¿Por qué muchos proyectos BESS no se ejecutan?

A la barrera del capital inicial se suman dos factores que complican aún más la ecuación. El primero es la incertidumbre regulatoria. En España y Portugal, como en buena parte de Europa, la estabilidad del marco de ayudas al autoconsumo y al almacenamiento energético ha sido muy irregular. Las subvenciones se aprueban tarde, se prorrogan o se condicionan a procesos administrativos interminables. Para un CFO o un responsable de energía, comprometer una inversión importante en un activo cuya rentabilidad depende parcialmente de un marco regulatorio incierto es un riesgo difícil de justificar ante el consejo.

El segundo factor tiene que ver con la evolución del propio mercado eléctrico. La incorporación masiva de generación fotovoltaica al sistema ha provocado una caída en los precios de captura durante las horas centrales del día hasta valores prácticamente nulos o incluso negativos. Lo que antes era un ingreso atractivo por inyección a red se ha convertido, en muchos mercados europeos, en un desincentivo activo. 

"La batería es el mejor escudo y la mejor defensa frente a la exposición a precios de mercado bajos o negativos. No depende de externos: es un aumento puro del autoconsumo."

La paradoja es precisamente esa, el almacenamiento con baterías es la herramienta que mejor protege contra esa volatilidad. Capturar la energía generada en horas de precio bajo o nulo y consumirla cuando la tarifa es más cara no es solo una cuestión técnica: es una estrategia de independencia económica respecto al mercado mayorista. Pero para llegar a ese punto, hay que superar la barrera de entrada. Y esa barrera, hoy, es fundamentalmente financiera.

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La financiación como palanca de desbloqueo

Si el diagnóstico está claro (alta inversión inicial, incertidumbre sobre el retorno, volatilidad del mercado), la solución BESS exige ir más allá de la propuesta técnica. Y aquí es donde la financiación deja de ser un trámite complementario para convertirse en el verdadero motor del proyecto.

Las soluciones de financiación estructuradas para proyectos de almacenamiento energético han evolucionado de forma notable. Los modelos más avanzados pasan por instrumentos como el Project Finance, donde el propio activo y su rentabilidad proyectada sirven de aval ante la entidad financiera, o los Power Purchasing Agreement (PPA), acuerdos a largo plazo que garantizan un flujo de ingresos predecible durante horizontes de hasta 20 años.

Esta certidumbre tiene un valor concreto para los tomadores de decisión. Cuando un CEO o un CFO puede ver en una modelización técnico-económica en la que el proyecto devuelve el capital en un plazo de entre tres y cinco años, y en algunos casos de uso con alta intensidad energética, incluso en plazos inferiores, la conversación cambia radicalmente. Ya no se trata de si el proyecto es viable. Se trata de cuál es la forma más inteligente de estructurarlo.

¿Cómo estructurar un proyecto BESS viable?

La clave para convertir un proyecto de almacenamiento energético en una inversión ejecutable no es elegir el mecanismo de financiación más sofisticado, sino elegir la solución financiera más adecuada a la realidad de cada cliente. Esto exige un análisis previo que combine tres dimensiones: técnica, económica y financiera.

Desde el punto de vista técnico, el primer paso es identificar el caso de uso principal. Las opciones son múltiples y con perfiles de retorno muy distintos: maximizar el autoconsumo fotovoltaico, reducir la potencia contratada mediante peak shaving, estabilizar la red en instalaciones con suministro variable o en zonas insulares, realizar arbitraje tarifario o sustituir generadores diésel con el consiguiente ahorro en combustible y reducción de emisiones. En instalaciones electrointensivas como las plantas industriales, centros de datos, grandes hoteles o las electrolineras, la combinación de varios de estos casos de uso puede generar rentabilidades sobresalientes.

Desde el punto de vista económico, una modelización rigurosa bajo distintos escenarios de precio y producción permite cuantificar el retorno esperado y reducir la percepción de riesgo. En muchos proyectos de autoconsumo industrial con almacenamiento, los números son robustos: el ahorro en factura eléctrica es real, cuantificable y, lo más importante, no depende de terceros ni de decisiones de mercado.

Y desde el punto de vista financiero, la estructura óptima dependerá de la situación de caja del cliente, del tamaño del proyecto y del horizonte temporal. Un cliente con buena liquidez puede preferir un Project Finance que le preserve capital circulante. Un cliente que valora la previsibilidad puede inclinarse por un PPA. Y para proyectos de menor envergadura, mecanismos más sencillos como el pago diferido o el leasing siguen siendo herramientas efectivas.

El papel del partner: Amara NZero

En un ecosistema donde intervienen fabricante, instalador, entidad financiera y cliente final, la figura del partner que entiende y articula todos estos planos resulta determinante. Amara NZero opera en esa posición desde hace años: no como proveedor de equipos, sino como facilitador integral de proyectos de almacenamiento energético.

Nuestra propuesta parte de una premisa sencilla pero difícil de cumplir en la práctica: entender la necesidad real del cliente antes de proponer una solución concreta. Eso implica analizar conjuntamente el perfil de consumo, las expectativas de explotación, la situación financiera y el apetito por el riesgo. Solo desde ese conocimiento profundo se puede recomendar el mecanismo de financiación más adecuado.

A través de Amara NZero Finance, la compañía actúa como interlocutor entre el cliente y una red de bancos y entidades financieras especializadas, accediendo a condiciones que difícilmente estarían al alcance de un cliente que negociara de forma individual.

De esta forma se confirma, una vez más, que la barrera de entrada ya no es técnica, es financiera, y, en gran parte, informacional: muchas empresas no saben que sus proyectos son viables, ni que existen mecanismos para financiarlos sin tensionar su balance

¿Quieres saber si tu proyecto es viable? Explícanoslo y nuestro equipo técnico y comercial te ayudarán a lo largo de todas las fases del proyecto, desde la preingeniería y los estudios de viabilidad, hasta el commissioning y la puesta en marcha. 

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